¡Ufffff, mi gente! Una vez, en un viaje a Mazatlán, se me ocurrió probar un manguito con cáscara porque "era más nutritivo"!!! ¡¡¡Qué equivocación!!! Se me irritó la boca que ni te imaginas, ¡un ardor insoportable! Desde ese día, ¡puro mango pelado! ¿Pa' qué arriesgarse a un mal rato, verdad??