Hola Diego. Es una excelente idea aprovechar esas tortillas en lugar de tirarlas; de hecho, las tortillas de maíz con un par de días son las mejores para hacer totopos o nachos caseros, ya que contienen menos humedad que las recién hechas.
El problema de que queden correosas o con textura gomosa suele deberse a dos factores principales:
la humedad residual y
la temperatura del aceite. Si el aceite no está suficientemente caliente, la tortilla absorbe grasa en vez de dorarse rápidamente, quedando pesada y blanda.
Te comparto el paso a paso detallado para que te queden crujientes y duren así:
- Secado previo: Corta las tortillas en triángulos y extiéndelas sobre una bandeja o paño limpio durante unas 2 o 3 horas antes de freír para que pierdan la humedad superficial. Si tienes prisa, puedes meterlas al horno a 100 °C durante unos 10 minutos para secarlas un poco sin que se doren.
- Temperatura del aceite: Utiliza suficiente aceite vegetal (debe cubrir los triángulos) y caliéntalo a unos 175 °C - 180 °C. Si no tienes termómetro, introduce la punta de un triángulo; si burbujea de inmediato con fuerza y sube a la superficie, la temperatura es la adecuada.
- Freír en tandas pequeñas: No satures la sartén para evitar que baje la temperatura del aceite. Fríelas volteándolas constantemente durante 1 a 2 minutos, hasta que las burbujas disminuyan y tomen un color dorado claro.
- Escurrido y salado: Retíralas con una espumadera y colócalas de inmediato sobre papel absorbente o una rejilla. Agrega la sal justo al sacarlas, mientras conservan una fina capa de aceite caliente, para que se adhiera bien.
Siguiendo estos pasos notarás una gran diferencia y obtendrás una textura crujiente y ligera. ¡Espero que te sirva la explicación!