Hola, Carolina. Es un excelente proyecto organizar tus comidas con gorditas caseras, pero entiendo perfectamente la frustración cuando la masa no queda en su punto óptimo.
El grosor ideal para moldear las gorditas de maíz antes de cocinarlas se sitúa entre
6 y 8 milímetros (aproximadamente entre medio centímetro y poco menos de un centímetro). Si bajas de los 5 milímetros se comportarán como una tortilla gruesa y será casi imposible abrirlas por la mitad sin romperlas; si superas los 10 milímetros, el calor no alcanzará el centro a tiempo antes de tostar la superficie.
Para garantizar que el calor penetre de manera uniforme y la masa interior se cocine con el propio vapor, te recomiendo seguir estas pautas:
- Hidratación de la masa: Asegúrate de que la masa esté suave y húmeda, similar a la textura del lóbulo de una oreja o de plastilina fresca. Si está reseca, se agrietará en los bordes y tardará más en transferir el calor hacia el centro.
- Técnica de cocción en tres tiempos: Coloca la pieza en el comal o sartén a fuego medio-bajo. Deja que se selle por el primer lado durante 1 a 2 minutos (hasta que se despegue sola), dale la vuelta y déjala cocinarse de 2 a 3 minutos por el segundo lado. Finalmente, dale una última vuelta por 1 o 2 minutos más; este último paso suele generar el vapor suficiente para que la gordita se infle ligeramente, lo cual indica que el centro está completamente cocido.
- Apertura en caliente: Para abrirlas y rellenarlas sin que la masa se apelmace, haz el corte lateral con un cuchillo de sierra inmediatamente después de retirarlas del fuego o tras dejarlas reposar apenas un minuto. Si esperas a que se enfríen del todo, el almidón se compacta y se dificulta el corte limpio.
Siguiendo estas medidas y tiempos verás que logras piezas uniformes, bien cocidas por dentro y perfectas para conservar en refrigeración durante la semana.