Cocinar es a menudo un ejercicio de paciencia y equilibrio, sobre todo cuando buscamos alternativas más nobles e integrales para nuestras cenas cotidianas. Sin embargo, al preparar arroz rojo para una guarnición ligera y sencilla, noto que el grano termina perdiendo su estructura y queda excesivamente húmedo y apelmazado, incluso habiendo reducido la cantidad de agua durante la cocción.
¿Existe algún detalle en el lavado previo, la intensidad del fuego o el reposo necesario para que conserve su firmeza y quede suelto?