Estimada Marta Elena, no tiene nada de qué preocuparse: su hongo de té (SCOBY) está completamente a salvo y vivo.
Es un comportamiento completamente normal y muy común en la fermentación de kombucha. La posición del disco en el frasco depende de la densidad del líquido y del dióxido de carbono que queda atrapado debajo de él. A veces flota arriba, otras veces se coloca en vertical y muchas otras se va directo al fondo.
Los microorganismos (levaduras y bacterias) viven y trabajan disueltos en todo el líquido, no solo en la masa visible. Con el paso de los días, notará que en la superficie del té comienza a formarse una película fina y translúcida: ese es un nuevo cultivo que se crea por contacto con el oxígeno. El hongo hundido puede quedarse allí o subir después, pero en ambos casos seguirá cumpliendo su función.
Solo debería descartarlo si observa moho (manchas con aspecto de pelusa verde, negra o blanca en la superficie seca) o si percibe un olor desagradable y putrefacto. Si el aroma sigue siendo avinagrado y fresco a té fermentado, todo marcha sobre ruedas.