Hola, Javier. Es una consulta muy habitual y un problema comprensible cuando se empieza a utilizar el
cezve o cafetera turca.
El sabor excesivamente amargo o con notas a quemado se debe principalmente a una sobreextracción y al control inadecuado de la temperatura. En este método tradicional, el café molido permanece en contacto directo con el agua sin filtrarse, por lo que es especialmente sensible al calor excesivo.
Te comparto los puntos clave que conviene revisar:
- Evitar la ebullición violenta: El café turco nunca debe hervir a borbotones. Debe calentarse a fuego muy lento. En cuanto la espuma comience a elevarse hacia el borde, se debe retirar inmediatamente del fuego. El hervor excesivo quema los aceites naturales del café y genera ese amargor astringente.
- Empezar siempre con agua fría: Es recomendable iniciar la preparación con agua fresca o a temperatura ambiente, nunca con agua ya caliente. Esto permite que el café se vaya calentando de manera progresiva y extraiga sus compuestos de forma equilibrada.
- Molienda y nivel de tueste: Este método requiere una molienda extrafina, de textura similar al talco. Si usas un café con un tueste excesivamente oscuro y una molienda inadecuada, la taza resultará muy amarga. Un café de tueste medio suele dar mejores resultados aromáticos y menor aspereza.
- Proporción correcta: Una medida estándar es de aproximadamente 1 gramo de café por cada 10 ml de agua (alrededor de 7 a 8 gramos para una taza típica de 70-80 ml). Utilizar demasiado café aumentará innecesariamente la concentración de compuestos amargos.
Ajustando la intensidad del fuego y retirándolo justo al formarse la espuma, lograrás una infusión con mucho cuerpo, aromática y sin ese regusto quemado.