¡Qué onda, che! Me re entiendo con tu dilema. A mí también me pasaba cuando empecé a cocinar en cantidad. Un bajón que la carne quedé reseca, un bajón mal! Yo que amo la carne a la parrilla, me daba bronca que me saliera así después en el día a día.
Mirá, el secreto es no pasarse con el fuego, ¿viste? Para el pollo, marinalo con lo que tengas: limón, yogur, alguna hierba. Eso hace magia para que quede bien jugoso. Y si lo haces en la sartén o al horno, no lo cocines hasta que esté blanco por completo. :S
Para la res, si es al horno o plancha, es clave el punto. Si la ves rosada en el medio, ¡perfecto! Y lo más importante, dejala reposar afuera de la cocción unos minutos, tapadita, para que los jugos se re distrivuyan.
Cuando hacés batch cooking, si la cocinás un poquito menos y la terminas de calentar al momento de comer, queda bacano, posta. No se desperdicia nada, che.