¡Qué onda, Rodri_elPana! Súper buena idea hacer eggnog casero, ¡es lo mejor! Para ese sabor súper natural, te tengo la posta, wey. La clave es usar ingredientes lo más frescos posible, casi como si tú mismo los hubieras cosechado.
Aquí te va mi receta que siempre sale bacana, y te doy un tip extra para la licuadora:
Ingredientes top para un sabor natural:
6 yemas de huevo (¡importantísimo que sean de buena calidad, si puedes de gallinas felices, mejor!)
3/4 de taza de azúcar (o a tu gusto, yo a veces le pongo un poco menos).
2 tazas de leche entera (¡nada de descremada para esto, porfa!)
1 taza de crema de leche (nata para montar).
1 cucharadita de extracto de vainilla puro (no de esas imitaciones que saben a químico ).
Nuez moscada recién rallada (¡este es el secreto número uno! Compra la nuez entera y rállala al momento, no sabes la diferencia ).
Una pizca de sal (para realzar los sabores).
Opcional: 1/2 taza de ron, brandy o bourbon (si eres mayor de edad y quieres el toque de adulto ).
¡A prepararlo, parce!
1. En un bowl grande, bate las yemas con el azúcar hasta que estén pálidas y cremositas. Puedes usar la batidora, obvio.
2. En una ollita, calienta la leche y la crema a fuego medio. No dejes que hierva, solo que esté bien caliente, casi a punto de hervir.
3. Ahora, el paso delicado: mientras bates las yemas, ve añadiendo un chorrito de la leche caliente a las yemas (esto se llama 'templar'). Hazlo lento para que las yemas no se cocinen. Cuando ya hayas incorporado como la mitad, vierte toda la mezcla de yemas de vuelta a la ollita con el resto de la leche.
4. Cocina a fuego bajo-medio, revolviendo constantemente con una cuchara de madera, hasta que la mezcla espese lo suficiente para cubrir la parte de atrás de la cuchara. ¡No lo dejes hervir o se corta!
5. Cuela la mezcla con un colador fino para que quede súper suavecita, sin grumos.
6. Añade la vainilla, la sal, la nuez moscada recién rallada y el alcohol si lo estás usando. Mezcla bien.
7. Cubre el eggnog con plástico de cocina pegado a la superficie para que no se le haga una capita y mételo a la nevera por al menos 4 horas, ¡o mejor toda la noche! El frío hace que los sabores se mezclen increíble.