¡Ay, qué importante es esto para la buena cocina! Mi abuelita, que en paz descanse, siempre decía que un buen platillo comienza con los mejores ingredientes, y sin arena, por supuesto. La forma más infalible, como se hacía en casa, era colocarlos en un recipiente con AGUA DE MAR FRÍA, o en su defecto, agua con MUCHA sal marina, simulando el océano... Se dejan reposar unas 3 o 4 horas en un lugar fresco y oscuro, y se cambia el agua si vemos mucha arena acumulada en el fondo. ¡Es el secreto de toda la vida para que queden perfectos y no arruinen ninguna cazuela o caldo marinero!