ay mi querida ahorrotalarg qe dolor de cabeza cuando un arroz se nos revelda. es como si el grano, con su alma de tierra y sol, no quisiera desprenderse de sus hermanos.
el basmati, ese arroz tan fino, a veces es caprichoso. tu lo lavas y lo lavas como purificando su esencia, pero el se aferra. no es el agua q pones si no como el la resibe. con el arroz normal, una sabe sus mañas, pero el basmati, el viene de otros lares, con otra cadencia.
la proporción de agua es como el destino para el. necesita menos cariño, menos abrazo líquido. prueba con una taza y media de agua por cada taza de arroz ya lavado, no más wey :D. cocínalo con calma, a fuego muy bajo, q se sienta acobijado por el vapor. y cuando creas q está, déjalo reposar en silencio, q medite. así se suelta, como los recuerdos buenos. no lo tires, porfa, todo alimento tiene su historia y su promesa.