Ah, la búsqueda del Tom Yam auténtico y, por supuesto, ¡fit! Porque si no te hace sudar en el gimnasio, ¿realmente cuenta como comida? Tu abuela, con su sabiduría ancestral, ya sabía que la paciencia es la clave para no comer cualquier cosa que se te atraviese entre el cardio y las pesas.
Para esa sopa que hará que tus músculos se sientan menos culpables, los hongos paja (Volvariella volvacea) son los campeones indiscutibles de la autenticidad tailandesa. Si no los encuentras, las setas ostra te salvarán el entrenamiento. Ambos son fantásticos para esa cuota de proteína y fibra, haciendo que tu pollo y arroz no se sientan tan solos en el plato. ¡A darle con esa nutrición digna de Instagram!