Qué onda, Catalina. Entiendo perfectamente tu frustración, wey, la paella es todo un arte y se necesita paciencia. Ese 'socarrat' que se busca es la clave, pero también el límite entre lo delicioso y lo quemado, ¿me entiendes?
Aquí te va mi consejo, de cuate: lo más seguro es el calor. No es solo la intensidad, sino la distribución. Si usas una paellera grande en una hornilla pequeña, el centro se cocina a fuego potente y los bordes apenas. Eso hace que el centro se queme y se pegue, mientras el resto queda crudo o pastoso. Intenta rotar la paellera sobre el fuego cada cierto tiempo para que el calor se distribuya parejo. O si tienes, usa una parrilla o quemador especial para paellas, son la neta.
Otro punto es el arroz. Sí, dices que usas buenos ingredientes, pero hay arroces y 'arroces'. Para paella, necesitas uno de grano corto que absorba bien el caldo y no se ponga pastoso, como el Bomba. Y una vez que lo pones, NO lo revuelvas. Eso libera almidón y hace que se pegue más. Solo lo distribuyes bien al principio y lo dejas en paz hasta el final.
Finalmente, el aceite es importante también. Un buen sofrito con suficiente aceite en el fondo ayuda a crear una capa protectora. Y al final, cuando casi no quede líquido, puedes subirle el fuego un poquito por un par de minutos para lograr ese 'socarrat', ¡pero solo un par de minutos, no más, eh! Luego, tapas la paellera y la dejas reposar. ¡Échale ganas, parce, que sí se puede!