Hola, Roberto!. Qué gusto saludarte. Para responder a tu duda sobre el tiramisú, me gustaría compartirte un dato curioso sobre su historia antes de pasar a las opciones comerciales que puedes encontrar fácilmente. En primer lugar, la receta original creada en el restaurante Le Beccherie en Treviso (Italia) no llevaba ningún tipo de alcohol. Se preparaba únicamente con yemas de huevo, azúcar, queso mascarpone, bizcochos Savoiardi, café espresso bien concentrado y cacao puro en polvo. Sin embargo, al popularizarse el postre internacionalmente, se volvió costumbre añadir un toque de licor para aromatizar tanto la crema como el café. El alcohol tradicional que se utiliza en la receta clásica contemporánea es el Vino Marsala, un vino fortificado italiano (preferiblemente en su variedad dulce). Si no consigues Vino Marsala en tu supermercado habitual, las opciones más fáciles de conseguir y que mejor sustituyen este ingrediente sin alterar la esencia del postre son:
- Amaretto: Es un licor de almendras muy común en cualquier supermercado. Combina a la perfección con el café y le da un aroma tostado y dulce espectacular.
- Ron negro o añejo: Es muy accesible y sus notas ahumadas, a madera y caramelo encajan genial con la cremosidad del queso mascarpone.
- Brandy o Coñac: Es una alternativa tradicional en repostería que aporta calidez sin tapar los demás sabores.
- Licor de café (Tía María o Kahlúa): Muy fácil de encontrar; intensifica el sabor a café y aporta un dulzor equilibrado.
Si buscas la opción más práctica del supermercado, te sugiero utilizar Amaretto o Ron añejo. Solo necesitas añadir un par de cucharadas (unos 30 a 40 ml) al café espresso donde vayas a mojar los bizcochos. Y si prefieres una versión apta para toda la familia o totalmente fiel al origen histórico, simplemente puedes omitir el alcohol y usar solo un café de excelente calidad. Espero que esta información te sea de gran utilidad para tu preparación. ¡Mucho éxito con tu tiramisú!