Hola, Roberto. Es una situación bastante común en la cocina y puede resultar frustrante, pero tiene explicaciones culinarias y químicas muy concretas.
Existen principalmente tres factores que suelen provocar que las lentejas no se ablanden a pesar de un tiempo prolongado de cocción:
- Antigüedad de la legumbre: Si las lentejas llevan demasiado tiempo almacenadas en la despensa (más de un año o dos), pierden su humedad residual interna y las paredes celulares se compactan de tal forma que se vuelven prácticamente impermeables al agua. Por más horas que hiervan, difícilmente llegarán a quedar tiernas.
- Dureza del agua: Cocinar con agua con alto contenido de minerales (especialmente sales de calcio y magnesio) hace que estos iones se unan a las pectinas de la piel de la lenteja, formando pectatos insolubles que blindan la legumbre. Si en tu localidad el agua corriente es muy dura, te sugiero utilizar agua filtrada o embotellada de baja mineralización.
- Adición temprana de ingredientes ácidos: Si agregaste al guiso tomate, vino, vinagre o jugo de limón desde el principio, el pH ácido impide que la hemicelulosa de las paredes celulares se descomponga con el calor. Es recomendable añadir siempre los ingredientes ácidos hacia el final de la cocción.
Para futuras ocasiones, te aconsejo revisar la fecha de cosecha o empaque en el paquete y añadir la sal preferentemente a mitad o final del hervor. ¡Espero que estos detalles te sean de gran ayuda para tus próximas preparaciones!