Don Ricardo, es un tema bastante recurrente este de las lentejas. Mi abuelita, que era una dura en la cocina del campo, siempre decía que 'al grano, lo que es del grano'. Y tenía mucha razón. Hay una explicación científica para lo que le está pasando.
El asunto es que las lentejas, con el tiempo, pierden humedad y su capa externa se endurece, como si se acorazaran. Esto se debe a la formación de puentes de calcio y magnesio, que son minerales que están presentes en el agua y también en el grano. Si el agua con la que las cocina es muy 'dura' (es decir, tiene muchos minerales), esto exacerba el problema, haciendo que la cáscara no se ablande.
¿La solución, mi estimado? Primero, un buen remojo. Al menos unas cuatro horas, aunque la abuela las dejaba de un día para otro, sobre todo si eran 'lentejas viejas'. Segundo, el agua. Si sospecha que el agua de su grifo es dura, puede usar agua filtrada o, como un remedio casero, añadir una pizca de bicarbonato de sodio al agua de cocción. Esto neutraliza los minerales y permite que la lenteja absorba el líquido y se ablande. Y ojo, no agregue sal ni ácidos (como el tomate) al principio; eso las 'atora', las sella, y no hay quien las ablande después. Hágale caso a la experiencia y a la ciencia, verá que le quedan como las de antes, ¡una delicia!