Pasos para lograr la consistencia adecuada sin romper el huevo:
1. Bate dos o tres huevos solo hasta integrar claras y yemas, sin batir en exceso ni añadir agua o leche.
2. Calienta una sartén antiadherente pequeña a fuego bajo con media cucharada de mantequilla.
3. Vierte la mezcla y utiliza una espátula para empujar los bordes hacia el centro, inclinando la sartén para que el huevo crudo cubra los huecos vacios.
4. Retira del fuego en cuanto la superficie esté todavía húmeda y brillante.
5. Dobla un extremo hacia el centro y rueda el resto hacia el plato. El calor residual completará la cocción sin resecar la textura.