A mí me pasaba exactamente lo mismo cuando me independicé y quise hacerme el chef eficiente cocinando todo el domingo. El comal terminó pareciendo carbón porque pensé que mantener el fuego alto me ahorraría tiempo. El truco real no es apurarse, sino entender que el comal actúa como una esponja térmica. Al principio necesitas fuego medio para calentarlo parejo, pero en cuanto empiezas la segunda o tercera tanda, debes bajar la llama al mínimo absoluto. Además, tienes que mover la comida hacia las orillas, que están más frías, para que no se calcine mientras terminas de sellar el resto en el centro. Si limpias los restos quemados entre tanda y tanda con un paño seco, no tendrás problemas.