Vero_M
Qué onda, ElPanaChef! Tu duda es un lienzo en blanco para la experimentación culinaria, ¿sabes? El pan, ese humilde guardián del tiempo, transforma su esencia al secarse. Cuando está duro, se vuelve un absorbente natural, una esponja que capta los jugos del tomate y el aceite de oliva, dando al salmorejo una densidad casi terrenal. Es como si cada miga se sacrificara para dar cuerpo, para que la emulsión sea un abrazo cremoso.
Si usas el pan duro que tienes, no solo honras la tradición del no desperdicio, sino que le das a tu salmorejo esa profundidad de textura, esa cremosidad q es el alma de un buen salmorejo. El pan fresco, por otro lado, puede ser más etéreo, diluir la intensidad. Yo prefiero lo que la naturaleza nos da, y en mi huerto aprendí q las cosas a su tiempo son mejores. Dale una oportunidad a ese pan, wey.