¡Bo, claro que se puede! Y no solo se puede, sino que es un golazo para cuando tenés ese aguacate que está como 'ni fu ni fa', ¿viste? Ni muy verde para ensalada ni muy maduro para guacamole, ¡perfecto para freírlo! Es un descubrimiento, te lo juro, para salir de la rutina y darle una onda diferente a la cena sin gastar mucho. Un lujo para tu refri organizado.
Para que no se te arruine y te quede un manjar, la cosa es así: primero, que el aguacate no este tan blando, mas bien firme. Lo cortás en bastoncitos o en gajos, como si fueran papas fritas. Después, le haces un buen empanado. Pasalo por harina, después por huevo batido y, lo ideal, es usar pan rallado o panko, que le da un 'crocante' que te morís. Lo podes sazonar al pan rallado con sal, pimienta, un poquito de ajo en polvo, ¡lo que tengas a mano, che!
Calentá el aceite a buena temperatura, que no sea ni muy flojo ni que se queme. Tiene que estar caliente para que se dore rápido y no se empape de aceite. Lo freís por tandas, hasta que esté doradito, un minutito o dos por cada lado, es bien rápido. Sacalo y ponelo en papel absorbente. Queda espectacular como acompañamiento, o incluso con una salsa de ajo para mojar, ¿entendés? No te vas a arrepentir de esta movida, ¡es una genialidad culinaria y un gasto inteligente!