Ah, PestoJuli, ¡qué buena onda que te animes con el pesto casero! Mirá, esto que te pasa con el verde es algo de toda la vida, no te creas. Mi abuela siempre decía que 'la naturaleza es sabia, pero mañosa'.
El problema es la oxidación, che. Las hojas de albahaca tienen unas enzimas que, al contacto con el oxígeno del aire y al romperse (cuando las procesás), reaccionan y cambian de color. Es como una manzana que se pone marrón al cortarla, ¿viste? Es pura química.
Para que no se te oxide tan rápido, te doy los tips que me enseñó mi vieja: Primero, usá aceite de oliva de buena calidad, pero bastante. Que cubra bien el pesto. Segundo, apenas lo terminás, ponelo en un frasco esterilizado y compactalo bien para que no queden burbujas de aire. Y después, cubrí la superficie con una capa fina de aceite de oliva antes de cerrar. Eso crea una barrera protectora, como se hacía antes en el rancho para conservar los dulces. ¡Posta que funciona y te dura un bondi más!