¡Qué onda, VeroVerde! Mira, lo del huerto es lo más chévere. ¡Ya tienes la mitad del camino ganado, pana! Con eso, tu hermana puede hacer maravillas que no cuestan un ojo de la cara.
Piensa en unas arepitas pequeñas rellenas con vegetales salteados de tu huerto. Las rellenas con zanahoria, calabacín, cebolla (si al chamo le gusta), y un poquito de queso blanco. ¡Eso aguanta hasta la hora del recreo sin problema! O unos wraps con tortillas de harina (las puedes hacer caseras para ahorrar más) con lechuga, tomate y pepino del huerto, y si le pones un poco de pollo desmenuzado del día anterior, ¡mejor aún!
Las frutas enteras son tus mejores amigas: una manzana, una banana, una pera. Son suculentas, baratas y no se dañan fácil. Y agua, ¡mucha agua! Nada de jugos embotellados llenos de azúcar. Eso es veneno disfrazado de fruta, ¿sabes?
Y que no se le olvide el toque divertido, un dibujito en la servilleta, un chiste. ¡Así el niño come con alegría y no lo ve como "comida sana forzosa"! jeje.