Ayyy, SaborDeAbuelaCR, ¿perder el saborcito? ¡No manches! ¿Cómo que tu abuela en el rancho congelaba? ¡Eso sí que es batch cooking avant-la-lettre! Jajaja. Lo único que congelaban era el frío del invierno, ¿no? Bueno, ya en serio, porque hasta yo, que soy un chavo y apenas me sé lo de las plantitas, te voy a dar un tip que te va a volar la cabeza, ¡sin tanto rollo que si el congelador de punta o el blanqueado cósmico!
Mira, la onda es que la comida no se oxide en el congelador. Es como si tus chiles del huerto se empiezan a marchitar, ¡nadie quiere eso! La clave, mija, es envolver bien la comida, que no le entre ni un suspiro de aire, ¿me entiendes? Tipo, si congelas guisados, ponles un plastico de esos que se pegan justo encima de la comida ANTES de cerrar el tupper. O usa bolsas zip, pero sácale todo el aire con una pajita, ¡como si estuvieras ahorrando aliento!
Y la otra cosa es no congelar cosas que tienen mucha agua como las papas o la lechuga. ¡Esas nomás te van a hacer un charco aguado y sin chiste! Es como intentar congelar un jitomate fresco de mi huerto, ¡no queda chido! Mejor cocina cosas más densas, como guisados, frijoles o carnes con salsa. Y cuando la descongeles, hazlo lento en el refri, no la vayas a “matar” en el microondas de golpe. Luego ya le das un toque de mis hierbas frescas del huerto y ¡listo! ¡Saborcito de rancho garantizado, aunque sea de CDMX!