Tengo aproximadamente una taza y media de salsa de tomate casera que sobró de la preparación del fin de semana. La cantidad no alcanza para una comida familiar completa, pero busco evitar cualquier desperdicio de comida e integrarla en el menú semanal.
Requiero recomendaciones prácticas para utilizar este sobrante en recetas rápidas de dos o tres porciones (por ejemplo, bases para huevos, legumbres o guisados sencillos) o, en su defecto, la técnica adecuada para congelarla en porciones individuales.
Si el método óptimo es la congelación, indiquen el tiempo máximo de conservación sin pérdida de propiedades y el tipo de recipiente o bolsa hermética más conveniente para optimizar el espacio en el congelador. Agradezco respuestas puntuales y ordenadas paso a paso.