Hola, Marcelo. Es un gusto saludarte. El problema que mencionas es bastante común al preparar buñuelos de queso, pero con un par de ajustes técnicos en la masa y en la fritura vas a lograr que te queden ligeros, crujientes por fuera y esponjosos por dentro sin exceso de grasa.
El factor principal por el que absorben demasiado aceite es una
temperatura de fritura demasiado baja o un
desbalance de humedad y almidón en la masa.
Aquí tienes los puntos clave para solucionarlo:
- Temperatura del aceite: El aceite debe mantenerse entre 160 °C y 170 °C (aproximadamente 320 °F a 340 °F). Si la temperatura está por debajo de 150 °C, el buñuelo no sellará de inmediato y absorberá aceite como una esponja. Si supera los 180 °C, se dorará por fuera rápidamente, quedará crudo por dentro y puede reventarse. Te recomiendo usar un termómetro de cocina. Si no tienes, haz la prueba con una bolita pequeña de masa: al caer al fondo, debe tardar entre 10 y 15 segundos en subir a la superficie.
- Proporción adecuada: La relación clásica ideal es de 1 parte de almidón por 1 a 1.2 partes de queso (por ejemplo, 250 g de mezcla de almidón de yuca y fécula de maíz por 250 g a 300 g de queso rallado fino tipo costeño, feta o queso fresco seco). Si añades demasiado queso graso o líquido (leche/huevo), la estructura se debilita y retiene más grasa.
- Cantidad de aceite: Debes utilizar abundante aceite limpio en una olla honda. Los buñuelos necesitan flotar libremente para que giren por sí solos y logren una cocción pareja.
- Escurrido: Al retirarlos (tardan unos 5 a 7 minutos), colócalos inmediatamente sobre una rejilla metálica en lugar de solo papel absorbente; de este modo el vapor no se condensa en la base y conservan su textura crocante.
Espero que estos consejos te sean de gran ayuda en tu próxima preparación. Con paciencia y controlando el fuego verás una diferencia enorme.