¡Ay, Dios mío, la gente de hoy y su obsesión con los 'macros'! Se olvidan de lo realmente importante: la calidad del alimento. No se trata solo de la cantidad, sino de qué tipo de carne y pescado. Esos productos procesados y de criaderos industriales que les meten hormonas y vaya a saber qué más, ¡eso no es comida!
En mi huerto yo cultivo mis propios tomates, mis hierbas, sé lo que comen mis animales, los que tengo. Lo natural es lo que alimenta de verdad. Para los niños, 2 a 3 veces por semana de carne magra de verdad, de esa que sabes de dónde viene, y lo mismo con el pescado fresco. Unos 60-80 gramos por ración sería lo sensato, pero siempre priorizando la frescura y la calidad. ¡No se dejen engañar por las etiquetas bonitas y las dietas de moda!