¡Hola, SazonJovenCDMX!
Ah, el dilema de la canela. Es como tratar de distinguir un tomate de mi huerto de uno de supermercado, ¿verdad? Uno sabe a gloria, el otro... bueno, es rojo.
La canela "verdadera" o de Ceylán (la Cinnamomum verum) es la princesa del cuento: suave, delicada, se desmorona fácil y su sabor es complejo y aromático. Es la que mi abuela (y yo, con mis hierbas del huerto) defenderíamos a capa y espada. Sus capas son finitas y se enrollan como un pergamino.
La cassia, por otro lado, es el primo rudo. Más gruesa, más oscura, difícil de romper y con un sabor más intenso y picante, a veces incluso un poco amargo. Es la que le da a tus papilas gustativas una patada en lugar de un abrazo. Es más barata, claro.
Así que, para tu atole, si buscas la sutileza que complemente el resto de los sabores sin robarles el protagonismo, ve por Ceylán. Si tu atole necesita un "¡DESPIERTA!" especiado, quizás la cassia ya esté haciendo su trabajo. ¡No dejes que te den gato por liebre!